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Un Plan de Rescate para las Artes Visuales

La crisis económica global se ha instalado entre nosotros y todo apunta que será por tiempo y con resultados muy negativos. Algunos dicen que devastadores. Un indicador detrás del cual hay personas de carne y huesos: en los últimos seis meses la diferencia entre altas y bajas del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos en España da un resultado negativo de 120.000 bajas. Trabajadores autónomos qué no pueden pagar la cotización mensual a la Seguridad Social. ¿Cuántos de ellos son artistas? Los analistas y líderes políticos atribuyen la crisis al colapso del modelo económico basado en el mercado financiero especulativo. Todos apuntan a la nueva economía productiva como la única vía posible para salir de esta con éxito. Dentro de la economía productiva todo el mundo destaca el importante papel de las inversiones en I+D+i, por un lado, y de las industrias creativas o del conocimiento, del otro. De hecho, la Cultura ya aporta el 5% del PIB, sólo por debajo de la venta de armas o del narcotráfico.

Aquí y allá aparecen planes de rescate o políticas activas de apoyo a determinantes sectores o segmentos. Las miradas más lejanas hablan de apoyo a cambio de reformas estructurales profundas, de cambios de modelo.

¿Es imaginable o posible hablar de un plan de rescate para las Artes Visuales? ¿Se trataría de un plan de ayuda coyuntural o debería de incluir reajustes estructurales?

Las artes visuales sufren gravemente los efectos de la actual crisis. En parte es debido a la propia dinámica económica general que, en tiempos de falta de excedentes, retrae la inversión en bienes culturales y artísticos. El balance de ARCO’09 es agridulce. La caída no ha sido tan fuerte como se esperaba. Más síntomas: VEGAP reconoce una vertiginosa bajada en la utilización derivada de las obras de la imagen desde mediados del año 2008 o, dicho de otra manera, de una caída en la recaudación por derechos de autor. Pero también hay factores endógenos como la debilidad del coleccionismo público, privado y corporativo en España, la destrucción progresiva del tejido productivo/difusor del arte contemporáneo. La inestabilidad de los programas o instituciones artísticas debido a los avatares electorales y cambios de gobierno, etc. En un sector como el nuestro, con un alto grado de dependencia económica de la Administración, ¿cómo nos afectarán los próximos recortes presupuestarios? ¿Y las crecientes dificultades de las administraciones, especialmente los ayuntamientos?

Alguien dijo que el momento de crisis viene dado porque lo viejo todavía no ha muerto y lo nuevo todavía no ha nacido. El viejo sistema económico-productivo todavía no ha desaparecido y el modelo alternativo todavía no se vislumbra.

Aún así, y por que si hay un sector cultural potente -en términos de producción, calidad y capacidades- en el Estado español es el de las artes visuales ¿vale la pena elaborar un Plan de Rescate?

El referente del New Deal

Uno de los referentes más potentes de plan de rescate en el ámbito cultural, ante una situación similar a la actual, es la política del New Deal del presidente Roosevelt en respuesta a la depresión económica de los años treinta del siglo pasado. En aquella ocasión la gran preocupación fue el paro que se instaló como grave problema y conflicto en el núcleo duro de la crisis. Con instrumentos como el Public Works of Art Project (PWAP) o la Section of Fine Arts, más de 5.300 artistas norteamericanos (entonces la población de los USA se situaba en los 150 millones de habitantes) encontraron trabajo o fueron eventualmente contratados para llevar a cabo 2.500 murales, 108.000 pinturas, 18.000 esculturas, talleres de artes gráficas o fotografías que documentaron todos estos programas. Dieron clases a los niños o en centros comunitarios. Artistas jóvenes como por ejemplo Philip Guston, Jackson Pollock, Mark Rothko o Mark Tobey participaron. El potente despliegue del arte de los USA tras la Segunda Guerra Mundial no se puede entender sin el impulso inicial de planes como el PWAP.

En la actualidad, el “Plan Zapatero”, de impulso a las obras públicas para generar empleo, ha inyectado, durante este año, 8.000 millones de euros a los ayuntamientos de España. Sólo cinco municipios han quedado descolgados de la convocatoria. El Congreso de los Diputados aprobó una resolución para pedir al gobierno la puesta marcha de un plan de rescate para los Trabajadores Autónomos y el mismo gobierno central acaba de poner en marcha un plan de rescate de las PYMES encomendado al Instituto de Crédito Oficial.

El plan de rescate del presidente Sarkozy por salvar la prensa escrita en Francia ha supuesto una inyección de 600 millones de euros en un intento de compensar la caída de los ingresos por publicidad y los importantes déficits estructurales.

En ocasión de la puesta en marcha estos planos se está generando un importante debate: ¿El apoyo público, la intervención del Estado ha ser a cambio de introducir reformas estructurales para impedir volver a caer en las mismas trampas? Y con respecto a los plazos: ¿Qué es urgente? ¿Qué hace falta preparar? y ¿Qué hace falta cambiar de arriba abajo?

Medidas y herramientas para un
Plan de Rescate de las Artes Visuales

La aplicación efectiva de los planes de rescate depende de la voluntad política y de los recursos que la Administración decide invertir. Todo el primer apartado de este plan está dedicado a esta premisa básica, condición sine qua non para el éxito de una iniciativa de estas características. El Plan, además, está dividido en tres capítulos o plazos. Se propone, en primer lugar, un Plan de Choque, o conjunto de medidas urgentes de carácter paliativo que hace falta adoptar con inmediatez. Un segundo Plan de Activación establece medidas a desarrollar a medio plazo y que han de asegurar el repunte del sector y su salida de la crisis. Finalmente, se describen aquellas reformas estructurales (también déficits) que, más allá de la actual coyuntura de crisis, se han de afrontar o resolver para colocar unos nuevos cimientos sobre los cuales levantar el sector del arte en el futuro.

A. PLAN DE CHOQUE
(medidas de carácter paliativo y
de aplicación urgente)

1 Aumento del gasto público de apoyo a las artes o cambio de prioridades. Replanteamiento de las políticas.

La actual crisis está afectando al tejido productivo cultural. El deterioro será más grande y, en ocasiones, se hipotecará el futuro de amplios segmentos cuya recuperación puede ser imposible, irreversible. Las administraciones públicas culturales han de reaccionar inyectando, a corto plazo, recursos a la creación. Estos recursos se han de obtener de un reajuste, o cambio temporal de prioridades, en el gasto público en Cultura o a partir de una nueva arquitectura presupuestaria en la acción global de cada gobierno. Se proponen las siguientes medidas:

1.1. Reducir las inversiones en patrimonio histórico y archivos y destinar los recursos a planes de rescate a las artes. Propuesta dirigida al conjunto de las administraciones.

1.2. Modificar o ampliar el plan de inversiones del 1% cultural (una mayoría de las operaciones lo son de rehabilitación de patrimonio histórico) por dedicar el 33% al fomento de las artes.

1.3. Impulsar planes de inversiones coordinados por el conjunto de administraciones.

1.4. Conseguir más recursos de Economía, implicar el conjunto de los gobiernos en un plan especial de apoyo a las artes que, además de los recursos las áreas de Cultura comprometa inversiones de otras áreas gubernamentales como por ejemplo Industria, Trabajo, Turismo, Enseñanza, Proyección Internacional, etc.

1.5. La obra social de las cajas de ahorro, o de sus fundaciones, deberán de reorientar parte de su gasto hacia estos Planes de Rescate de las Artes.

2. Ayudas o inversiones directas a las Artes Visuales.

2.1. Cada nivel de la Administración ha de impulsar un Plan de Encargo de Obras en el Espacio Público. Por espacio público se entiende espacio urbano, rural, natural, TV y red Internet. Se evitará el intrusismo de los arquitectos y otros técnicos que no se dedican -habitualmente- a la creación artística.

2.2. Establecer una política del Fondos de Arte de los gobiernos de las Comunidades Autónomas (tipo FRACs franceses) , para la adquisición de obras de arte

2.3. Plan de adquisiciones de obras de arte para las colecciones públicas financiado a medias con los ayuntamientos propietarios de museos o colecciones públicas..

2.4. Campaña de estímulo al coleccionismo privado de obras de artistas emergentes. La Administración aportará 3.000 € al privado que empiece una colección de arte actual con una inversión de 3.000 € (Arts Council de Inglaterra).

2.5. Aumento de los presupuestos de adquisición de los museos y colecciones públicas de arte contemporáneo. Se establecerán políticas de compra que discriminen positivamente al arte producido en el contexto, las mujeres artistas y los artistas vivos en general.

2.6. Aumento de las partidas presupuestarías (gobiernos autónomos, ayuntamientos) para la convocatoria de ayudas a la investigación, la producción y la difusión de las artes visuales.

3. Facilidades de acceso al crédito para obtener liquidez o poner en marcha nuevos proyectos.

3.1. Apertura de una línea de créditos blandos o muy baratos para artistas y emprendedores artísticos el Instituto de Crédito Oficial (o similares en las CCAA). Créditos con condiciones especiales (2 años de carencia) para la primera instalación o puesta marcha de un negocio relacionado con la comercialización/distribución de las artes visuales. Créditos con condiciones especiales para negocios a en el ámbito internacional.

3.2. Ayudas o créditos para la adquisición de materiales y o/equipos y tecnología.

4. Disminución de gastos sociales de los profesionales autónomos.

La crisis está obligando a muchos profesionales autónomos a darse de baja del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) debido a que no pueden satisfacer la cuota de cotización mínima con regularidad. Hay que rebajar la cotización mínima para evitar las bajas y estimular las altas del RETA.

Esta propuesta y otras de similares afectan al conjunto de trabajadores o profesionales autónomos. En este sentido, se recomendable establecer acuerdos y alianzas con las organizaciones profesionales o sindicales de otros sectores de la cultura o de la economía.

5. Mejoras en las condiciones de investigación y producción artística.

5.1. Plan de Inversiones de apoyo a los centros y espacios de producción de artes visuales para mejorar y aumentar sus servicios de espacios, producción digital (equipos y personal especializado) y residencias de artistas.

5.2. Ampliar la oferta de espacios para la creación (talleres) a precios muy asequibles.

5.3. Poner en marcha programes de Espacios Efímeros. Nuevos usos creativos para los edificios y oficinas (públicos o privados) en desuso. Uso temporal y pacífico de espacios, introducción de políticas de Responsabilidad Social Corporativa entre los agentes del mercado inmobiliario y aplicación de los actuales incentivos fiscales para esta clase de operaciones.

5.4. Fondos de ayuda económica directa a los artistas para proyectos de investigación y preproducción.

5.5. Aumento de la capacidad económica de los museos y centros de arte para la financiación de la investigación y la producción artística.

5.6. Cesión temporal de edificios en desuso para la exposición y/o programación de artes visuales.

5.7. Aplicación escrupulosa del Código de Buenas Prácticas Profesionales en las Artes Visuales en relación a la remuneración económica del artista, el respeto a sus derechos de autor y el uso del contrato por escrito en todas las instituciones públicas o privadas, con o sin ánimo de lucro.

5.8. Aumento temporal de un 5% en la remuneración del artista (un mínimo del 20 % coste de la actividad en la cual participa).

6 Plan de inserción profesional y de ocupación para artistas visuales

6.1. Programa de estímulo a la organización de la primera exposición individual de un artista en las galerías de arte.

6.2. Incentivos a la contratación de jóvenes artistas como asistentes de artistas profesionales consolidados.

6.3. Aumento de las horas lectivas dedicadas a expresión visual, creatividad y historia del arte contemporáneo a todos los niveles educativos. Contratación de artistas visuales como docentes especialistas y monitores de actividades extraescolares.

6.4. Contratación de artistas para programas educativos y visitas guiadas a las exposiciones y museos de arte.

6.5. Programa de fomento de la producción audiovisual experimental con la participación de la televisión pública estatal, autonómicas y las televisiones locales más importantes.

6.6. Incentivos a la contratación de artistas para los departamentos de I+D+i de las empresas.

6.7. El artista visual está preparado para asumir competencias sobre un amplio abanico de actividades profesionales, laborales y económicas. La actual situación de crisis recomienda a los poderes públicos y a los agentes económicos a considerar la puesta en marcha de planes de ocupación para artistas en ámbitos cómo:

- Turismo cultural y creativo.
- Paisaje urbano, rural y natural.
- Actividades creativas de mejora de la cohesión social, de inclusión de la inmigración, de lucha contra la exclusión social, la prevención de la delincuencia y de rehabilitación de internos en instituciones penitenciarias.

6.7. Creación de una Bolsa de Trabajo a tiempo parcial para artistas que quieran o necesiten hacer compatible su trabajo creativo con otra ocupación que los mantenga.

7. Plan de Formación Continúa y reciclaje para artistas visuales.

7.1. Fondos de apoyo a los programas de Formación Continúa de las asociaciones profesionales y a los programas de workshops que impulsan los espacios de producción.

7.2. Creación de una Agencia de Orientación y Ayuda a la Profesionalización del Artista Visual. Para asesorar a los artistas al inicio de su carrera (coaching), bolsas de convocatorias, ayudas, becas, residencias, intercambios, premios, espacios y talleres.

8. Apoyo a los nuevos emprendedores.

8.1. Plan de apoyo a la creación de nuevas galerías de arte.

8.2. Habilitación de locales a edificios públicos para nuevas galerías de arte.

8.3. Apoyo a las iniciativas de comercialización y distribución (HAMACA) y a la aparición de otras distribuidoras, agentes o mediadores similares al agente literario en el ámbito de las artes visuales.

9. Lucha contra la brecha digital.

9.1. Programa de visibilidad de los artistas y las artes visuales en Internet (buscadores, wikipedia, etc.)

9.2. Fondos de ayudas (% de financiación) para la creación de la primera página web de los artistas visuales o para la renovación de las existentes.

9.3. Creación de un portal de difusión y comercialización on-line de las artes visuales.

10. Proyección internacional de las artes visuales

Las instituciones públicas con competencias sobre la proyección internacional de la cultura y de las artes (AECI, SEACEX, Instituto Cervantes, Instituto Ramon Llull y otras instituciones del Ministerio de Asuntos Exteriores y de los gobiernos autónomos) han de impulsar planes de apoyo y estímulo a la proyección internacional de las artes visuales. Se ha de atender -preferentemente- a la agenda internacional de los artistas, agentes, mediadores, centros y museos del arte contemporáneo a partir de criterios rigurosos y delegando -por lo tanto- las decisiones artísticas/científicas a los Consejos de las Artes o a comisiones de expertos de acuerdo con el que -sobre esta materia- dispone el Documento de Buenas Prácticas a Museos y Centras de Arte.

11. Puesta en valor del sector y de algunos de sus segmentos.

11.1. Campañas institucionales en los medios de comunicación sobre el valor de las artes y de los artistas.

11.2. Programas televisivos artísticos de divulgación de la actividad y la función del artista y su condición social y profesional.

11.3. Potenciar -especialmente- la producción artística que se genera a todo el territorio, evitando la centralidad de las grandes capitales y de su área.

11.4. Edición y distribución gratuita de una revista de artes visuales con informaciones, agenda y crítica. Anuncios a la prensa escrita y a vallas publicitarias.

B. PLAN DE REACTIVACIÓN
(medidas para impulsar un repunte o salida,
de implementación a medio plazo)

13. Creación de equipamientos o nuevas infraestructuras de arte contemporáneo.

13.1. Impulso de una red de centros de arte a nivel de Comunidad Autónoma.

13.2. Constitución y apoyo a una red de museos de arte contemporáneo en la Comunidad Autónoma..

14. Plan de Investigación+Desarrollo+innovación en las Artes Visuales

Se promoverá la alianza de los creadores con la Universidad, la Administración y las Empresas para la producción artística experimental en el campo de las artes electrónicas y la web. Las empresas que destinen recursos a proyectos de experimentación creativa de sus productos (hardware o software, servidores de Internet, etc…) con la implicación de artistas, recibirán incentivos fiscales especiales o el apoyo de los departamentos o institutos públicos de Industrias Culturales. En las universidades se favorecerá la creación de equipos de investigación en todas las ciencias (sociales y naturales) con la presencia de artistas visuales para desarrollar proyectos multidisciplinares.

15. Medidas fiscales (cambios legislativos).

15.1. Rebajar el IVA de la obra de arte y el de la prestación de servicios culturales al 4 % (el gobierno central lo debe proponer a la Unión Europea).

15.2. Aumentar los incentivos fiscales para las operaciones de mecenazgo o patrocinio a las artes.

15.3. Incentivar fiscalmente (desgravaciones) la adquisición de obras de arte de autores vivos.

15.4. Adaptar el trato fiscal (IRPF) a la realidad del artista visual. Hace falta tener en cuenta la etapa inicial de la trayectoria profesional, la irregularidad temporal de los ingresos, los periodos dedicados a la investigación y a la producción, etc.

16. Cambios en la legislación de los Derechos de Autor y en su gestión colectiva.

16.1. La reciente legislación sobre el Derecho de Participación es inoperante. Al rechazar la gestión colectiva obligatoria, deja la liquidación de este derecho a la iniciativa de los operadores del mercado. Hay que reformar la ley en este sentido y establecer la gestión colectiva obligatoria lo cual permitirá la creación de verdaderos Fondos de Ayudas a las Artes Visuales de ámbito autonómico nutrido de las cantidades no reclamadas por los propietarios de este derecho (autores o herederos) a favor de los autores emergentes o menos conocidos.

16.2. Una necesaria y urgente reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual debería suprimir el artículo 56.2 que, inexplicablemente, otorga el derecho de exposición al propietario de la obra de artes visuales o fotográficas. Esta discriminación impide, en ocasiones, la explotación económica del derechos de comunicación pública (honorarios para la exposición) que debería recuperar el autor. La entidad de gestión colectiva debería de gestionar este importante derecho.

C. REFORMAS ESTRUCTURALES
(déficits o reformas estructurales para establecer
un nuevo modelo y con efectos a largo plazo)

18. Redacción del Planes Estratégicos de las Artes Visuales en las Comunidades Autónomas y en el ámbito estatal.

19. Resolver el ensamblaje arte/creatividad en todos los niveles de la enseñanza.

20. Introducir las artes en la programación de los medios de comunicación de titularidad pública.

21. Establecer el Estatuto del Artista, que equipare la legislación española y autonómica a las mejores experiencias europeas o norteamericanas.

22. Redefinir el papel de los intermediarios, fomentando la relación directa entre el artista (la producción) y el consumidor o cliente.

23. Reformular el estatuto de la obra y el trabajo de los artistas. Reconsiderar la producción de obra limitada (o escasa) -que se revaloriza y genera plusvalía dentro de un mercado especulativo- hacia la producción de obras ilimitadas (parecidas a otras producciones artísticas) y servicios sostenidos por un nuevo modelo productivo y económico.

24. Cambios en la arquitectura presupuestaria de los gobiernos. La Cultura aporta el 5% del PIB, sólo está por debajo del mercado de armas o el narcotráfico. En cambio, el gasto cultural del Estado español se sitúa al 0,3% y la de las Comunidades Autónomas (Generalitat de Catalunya) al 1,13 %.

D. MEJORAS EN EL SISTEMA DE GESTIÓN,
CONTROL Y EVALUACIÓN

La concreción y gestión del Plan de Rescate de las Artes Visuales, a nivel autonómico o estatal, se ha de encargar los nuevos Consejos de las Artes o a comisiones de expertos independientes de acuerdo con las disposiciones del Documento de Buenas Prácticas a los Museos y Centras de Arte. Los criterios de ayudas directas han de respetar la pluralidad y diversidad artística (prácticas, generaciones, etc.). En todo caso, se propone la creación de comisiones mixtas de seguimiento, coordinación, control y evaluación de los respectivos Planes de Rescate formadas por representantes de las diferentes administraciones y las asociaciones profesionales del sector.

Se propone la creación de un Observatorio de la Crisis que recopile información sobre el impacto en el sector y dé la alerta en caso de recortes presupuestarios en el gasto de Cultura, la cancelación de actividades, la desaparición de centros o programas, la bajada de negocios, etc.

UAAV Mayo 2009.

Más información:

La crisis como catarsis
Por Alfonso Armada. 20 de junio de 2009 – número: ABCD908
Su afán de averiguar la verdad a cualquier precio acaba condenando a Edipo: descubre que no otro sino él es el asesino de su padre y que la mujer con la que yace es su madre. La revelación deslumbra a los espectadores que asisten al autocastigo del pobre Edipo: se revienta las córneas para penar el resto de sus días como un ciego. La catarsis que servía a los griegos para purificarse nos roza hoy las sienes adormecidas por la molicie. Cabe preguntarse si la crisis que ha venido a despertarnos de la lasitud puede servir de acicate: que el arte alumbre tiempos sombríos.
Aunque no le gusta servir de ejemplo, Isidoro Valcárcel Medina (Murcia, 1937) podría muy bien hacer de papel de tornasol. Tras ignorarle durante años, los museos le quieren ahora coleccionar, pero a él no le place que le «almidonen». Hizo ruido su contencioso con el Reina Sofía: cuando el museo le propuso presentar un proyecto, aceptó con la condición de saber lo que habían costado las últimas exposiciones, desde montaje a catálogos, pasando por transportes y seguros. A pesar de que Valcárcel pensaba que esos datos eran de dominio público, el Reina Sofía se volvió erizo. El artista recurrió al Ministerio y al Congreso, pero sólo el Defensor del Pueblo le dio la razón. La exposición se canceló, pero Valcárcel atesora una correspondencia que retrata un fragmento del mundo.
Arte acomodaticio. Valcárcel cree que la crisis ha venido a ayudar al periodismo (este artículo/encuesta es una prueba más): «Creo que se ha marginado el verdadero sentido de la crisis. Ocurre mucho en esta época de embotellamiento de información. La crisis es una cosa muy positiva. El arte siempre está en crisis, en el sentido hermoso de la palabra. El arte es inconcebible al margen de la crisis. Porque un arte acomodaticio no es arte». A Valcárcel la crisis no le quita el sueño: «No me preocupa lo más mínimo. Yo nunca he dejado de estar en crisis. Ni disfruté del boom del mundo del arte ni padezco en este momento. Hay gente que lo está pasando muy mal, y no hay derecho a ello, pero veo cientos de resquicios. En el sentido económico hemos vivido de forma irreflexiva. La misión del arte, y más en tiempos de crisis, es espolear la capacidad y el proceso mental. Lograr creaciones artísticas más relevantes de las que hoy tenemos es fácil. Pero a los profesionales de la creación no les oigo ninguna reflexión al respecto que no tenga connotaciones económicas. Espero mucho de la crisis. Se ha vendido mucha envoltura, que es algo con lo que estamos obsesionados. A ver si así, gracias a la crisis, conseguimos que se renueve algo».
Elevar el espíritu. «Ha cundido la idea de que la crisis, al frenar el consumo, desviará al consumidor frustrado hacia actividades que salen gratis y que, en algunos casos, elevan el espíritu. En este último supuesto se encontraría el arte. El arte como espectáculo, no como propiedad. Se trata, en mi opinión, de una fantasía», asegura el ensayista y escritor Álvaro Delgado-Gal (Madrid, 1953), autor de El hombre endiosado. «Es cierto que la pobreza eleva la demanda de artículos baratos o gratuitos. Pero el arte sólo puede ser disfrutado si se dispone de condiciones -formación, gusto?- difíciles de adquirir, y de imposible improvisación. Así que no creo que la crisis haga al arte, en este sentido, más “necesario”. Eso no quita para que acuda más gente a ciertas exposiciones, en el supuesto de que se pueda entrar a ellas sin pagar entrada. Ahora bien, entre entrar en una exposición para pasar el rato sin gastar un euro, o echar la tarde viendo cómo despegan los aviones en Barajas, no veo, la verdad, ninguna diferencia.» El director de Revista de Libros no aprecia «una relación sistemática entre contenidos, contexto y calidad artística. A veces, el drama social o político genera temas, preocupaciones, asuntos. Las uvas de la ira, de Steinbeck, nace de la Gran Depresión; gran parte de la literatura de Solzhenitsin, de la experiencia en los campos de exterminio estalinistas; Primo Levi no habría escrito su gran testimonio sin pasar por Auschwitz; Ladrón de bicicletas, de Vittorio de Sica, es una gran película y un poderoso documento de denuncia social. Pero las angustias de Antonioni se sitúan en la Italia desarrollista de los sesenta; Proust se hace como escritor antes de la Gran Guerra, y Joyce la ignora. Picasso y Braque inventan el cubismo antes también de la Gran Guerra, que no les depara ningún tipo de inspiración. Puede ocurrir que un creador explote un drama histórico y social con fines estéticos, sin sentirse comprometido con la realidad humana. Es el caso de Valle-Inclán. Ocurre lo opuesto, es claro, con Goya. Lo más interesante, desde un punto de vista estético, es estimar si un estilo potencia la percepción o glosa de determinados hechos magnos. Es evidente que el cubismo no servía para hablar de la guerra. Ni la Mundial, ni la Civil española. A Valle le importaba mucho menos el ser humano que la construcción de un español literariamente perfecto».
Herencia romántica. Para la poeta y ensayista Chantal Maillard (Bruselas, 1951), «si no entramos en la consideración de que “el arte” es un concepto que entró en crisis hace tiempo y cuyo sentido y finalidad convendría reconsiderar, y nos atenemos a la herencia romántica del término, puede decirse que, en efecto, los malos tiempos son buenos para la introspección, hacen que abandonemos la superficie, donde convivimos en épocas de bonanza, para asomarnos a nuestras carencias más profundas, y el valor de sobrellevarlas. De ahí la necesidad de comunicarlo, de lanzar cabos que otros puedan recoger. Los malos tiempos son un acicate, de repente hay algo que sentir y algo que decir. Pero, en realidad, es una trampa, porque el tema del arte (ese arte) no está fuera, sino en la propia naturaleza humana, los cambios externos nada tendrían que añadir a ello. El ser humano entra en crisis siempre que se ausculta un poco, y las buenas obras son las que nos dicen algo de ese latido». Autora de libros como Hilos o Diarios indios, dice del arte como misión: «Toda misión lo es de una ideología, y poco oído tendrá aquel que se sienta poseedor de claves y respuestas».
Ha demostrado que posee oído para la música y las formas primigenias del teatro con dos montajes celebrados, El Cristo de los Gascones y El auto de los Reyes Magos, que ha escenificado con su compañía, Nao d?amores. Ana Zamora (Madrid, 1975) piensa que «más allá del repertorio abordado, el teatro es un espacio privilegiado y ejemplar de libertad, que confronta maneras de ser, de vivir, de sentir… y por tanto es un hecho político. Es fundamental para la vida en sociedad, tanto en tiempos de crisis, como en tiempos de bonanza». A la pregunta de si la crisis obliga a tratar de hacer un arte más relevante, dice la directora de escena: «Me siento bastante optimista a nivel ideológico, puesto que esta crisis hace que, irremediablemente, toda la sociedad se detenga por un momento y cuestione el sentido de una estructura económica que nos vendían como idílica y que ha resultado ser una engañifa. Los valores del mercado han regido las artes escénicas en nuestro país en los últimos años. Hemos vivido tiempos de una frivolidad indignante en la que sólo había hueco para productos rápidos y de fácil consumo. Ojalá toda esta situación nos haga abordar el teatro desde una perspectiva más humana, más profunda. El trabajo de creación requiere generosidad, y eso es algo que hemos olvidado».
Sublimar lo cotidiano. «El arte surge porque algunos seres privilegiados, los artistas, logran expresar de manera sublime la emoción que todos llevamos dentro, a través de una canción, un texto, una forma, un color?, una imagen. El arte sublima lo cotidiano, nos ilumina, despierta nuestra sensibilidad, estimula, enriquece, abre nuevos caminos? Nos hace mejores. Y ello al margen de cualquier coyuntura, da igual en época de bonanza que de crisis. En tiempo de crisis, el arte es un referente aún más necesario, porque nos ayuda a superar las penurias, las desilusiones, los desencantos… Es como una luz que se enciende e ilumina la cara buena del ser humano, lo que podíamos ser si nos orientáramos hacia la Verdad y la Belleza.» Son palabras del arquitecto César Portela (Pontevedra, 1937), que trata de que sus obras se mimeticen con el entorno o dialoguen -incluso abruptamente- con él, como el cementerio de Finisterre.
La novelista y poetaMenchu Gutiérrez (Madrid, 1957), que arriesga con cada libro, cree que «el arte, igual que la filosofía o la poesía, es una forma de indagar en eso que llamamos realidad, y es imposible que una situación de crisis, sea cual sea su origen, e independientemente del punto de partida de un autor, no afecte al hecho creativo». Asegura la autora de Disección de una tormenta: «Nunca me ha interesado un arte decididamente “misionero”, tendente en mi opinión al análisis simplista. Sin embargo, las situaciones de extrema necesidad, en todos los órdenes de la vida, y por supuesto el económico, nos enfrentan a una inesperada y larguísima galería de espejos, y el azogue es un extraordinario estímulo creativo. En este contexto, no sabría definir lo “relevante”».
«La única misión del arte es tan sólo crear obras artísticas. La regeneración que propone el arte va más allá de situaciones concretas, de coyunturas. Las situaciones más complicadas tienden a provocar un arte más sólido, más consciente, más clarificador. Una creación que busca seriamente hacernos más inteligentes, supuestamente mejores.» Parco en palabras, y amante de la precisión, el fotógrafo Eduardo Momeñe (Bilbao, 1952) ve incentivos en las turbulencias: «Las crisis desaniman al oportunismo, a la adaptación a las modas, a la mediocridad. Todo esto quizás sea malo para el mercado, pero no para la obra artística. Las tormentas se llevan bastantes cosas por delante, pero finalmente limpian el ambiente. La fotografía lo pide a gritos».
Campo del espectáculo. El pintor Prudencio Irazábal (Puentelarrá, Álava, 1954), que regresó a España tras más de dos décadas en Manhattan, ironiza que esta «crisis tan profetizada y publicitada ha de pertenecer también al campo del espectáculo, y es seguro que unos cuantos la tienen en la pared como buen ejemplar de arte de audiencia total». El pintor, que persevera para capturar la gracia de la luz, dice que «el arte tiene que ver con las habilidades y los desarreglos humanos y suele estar desigualmente repartido, haya o no mecenas, abundancia o penuria. Dicho lo cual, apuntemos que esta crisis, más que de crecimiento, que daría origen a un entusiasmo colectivo capaz de alumbrar una nueva visión, tiene el aspecto de un final que se pudre en la decadencia. En el mejor de los casos, estaríamos en el umbral de un período de mar calmo, y así privado del más mínimo viento que nos refresque la espalda. ¿Qué arte va a demandar una época así? No es el tipo de pregunta que uno se hace antes de ir al estudio. Ni el artista más crítico con su trabajo está libre de creer que obra vendida equivale a obra buena». En una vuelta de tuerca irónica, concluye: «Sobra decirlo, todos esperamos que la crisis se lleve por delante al arte y los artistas “superficiales”, es decir, a los de la competencia».
«Es difícil saber si hay una “misión” del arte, tanto más porque la belleza estética se ha institucionalizado en los tiempos modernos como aquello que no tiene utilidad ni misión alguna, de manera que, si se hiciera por necesidad, dejaría de gozar de la libertad que le suponemos esencial. Pero es aún más difícil saber si hay en realidad algunos tiempos que no sean de crisis, aunque sean de diferente tipo. No quiero trivializar ninguna situación dramática, pero la crisis es una excusa estupenda para que mucha gente y muchas instituciones dejen de cumplir con su obligación», señala un observador que emplea la filosofía para descifrar el mundo. José Luis Pardo (Madrid, 1954), autor de Esto no es música. Introducción al malestar de la cultura de masas, responde así a la pregunta de si la crisis obliga a hacer un arte más relevante: «Suena extraño que una obra artística surja de una obligación; sin duda, las crisis, además de sugerir temas a los artistas, pueden llenarles de responsabilidad, pero parece difícil pensar que sea esta simple combinación la que haga nacer obras como las de Dostoievski o Galdós. Seguramente había muchos escritores más atentos a las necesidades y crisis sociales de su tiempo que, pongamos por caso, Flaubert o Clarín, pero son las obras de estos últimos, y no las de aquellos, las que siguen siendo un modelo. No sé si son las obras las que nacen de las crisis o son las grandes obras artísticas las que ponen en crisis a las sociedades en las que aparecen, y deben a ello su grandeza».
Con los ojos metidos en un nuevo rodaje, Mercedes Álvarez (Aldeaseñor, Soria, 1966), directora de El cielo gira, cree que «ni el artista, ni el poeta, ni siquiera el intelectual tienen ya el predicamento, la autoridad o la capacidad de influir socialmente que tuvieron en otras épocas. Creo que esto lo admitimos todos y, desde este punto de vista, tampoco creo que la actual crisis económico-financiera deje profundas huellas en el arte. El paradigma tecnológico (la suplantación de lo real) y el mercado omnipresente (el modelo intensivo de producción y consumo) son los verdaderos enemigos del artista; han colonizado la vida, la experiencia y la aventura de vivir. Como veo que, ahora, se pretende salir de la crisis volviendo a incentivar el consumo y la producción, entiendo también que se nos propone salir de esta para volver dentro de unos años a otra crisis más aguda. Pero el arte sólo regresa o se transforma cuando nos deja otra vez desnudos frente al ser, frente a la angustia de vivir; aquella que, como decían Oteiza o Heidegger, sólo el artista puede curar».
La historia se repite. Una angustia que no curará el «¡comprad, comprad, malditos!», ni la perversa variante «¡danzad, danzad, malditos!». Sin ánimo de romper espejos antiguos, miremos la crisis con la perspectiva de Varlam Shalámov (1907-1982), autor de Relatos de Kolimá, que sufrió el Gulag: «¿Por qué escribo? Yo no creo en la literatura. No creo que la literatura sea capaz de corregir al hombre. La experiencia de la literatura humanista rusa ha traído a las sangrantes ejecuciones del siglo XX, que yo he visto con mis propios ojos. Yo no creo que pueda prevenir nada, que sea capaz de evitar las repeticiones. La historia se repite. Y cualquier fusilamiento del año 37 puede repetirse. Entonces, ¿por qué, no obstante todo esto, escribo? Escribo para que alguna otra persona, cuando lea mi prosa, que está muy lejos de la mentira, pueda explicar del mismo modo su vida. El hombre debe hacer algo… Aquí no se trata de una responsabilidad común y normal, sino moral. Esta responsabilidad no la tiene el hombre común, pero en el poeta es imprescindible».

Después de la burbuja inmobiliaria
REPORTAJE: ARQUITECTURA
ANATXU ZABALBEASCOA 20/06/2009
El País/Babelia

El resurgir de la arquitectura japonesa, tras su pinchazo urbanístico en los noventa, da pistas para la recuperación: austeridad de formas, nuevos materiales y armonía con el entorno
Construcción frenética, urbanismo acelerado, proyectos excéntricos ¿les suena? Japón ya ha estado allí. Hasta principios de los noventa todo parecía posible en el archipiélago nipón. El país vivió a finales del siglo pasado una burbuja inmobiliaria que transformó el suelo en oro y, consecuentemente, la arquitectura, como el propio país, se convirtió a la vez en beneficiario y víctima de la fiebre constructora. En los ochenta, y en las ciudades japonesas, los edificios tenían una media de vida de treinta años. Sólo en 1993, en Tokio se construían 455 pisos al día y se demolían 12.339 metros cuadrados, también diariamente. El 30% de la capital se construyó entre 1985 y 1993. Hasta tal punto se construía y destruía en Japón que proyectistas del prestigio de Kenzo Tange diseñaron inmuebles para sustituir otros que ellos mismos habían firmado sólo unas décadas antes. No es que las instalaciones hubieran quedado obsoletas -algunos de los edificios derrocados habían sido juzgados como obras maestras-, es que rozaban los cuarenta años. Los sucesivos ayuntamientos de Tokio que Tange levantó en 1957 y en 1991 ilustran lo que allí se vivió: los diseñadores aceptaron el juego de la arquitectura temporal. Hasta que la burbuja inmobiliaria estalló. Corría el año 1993 cuando la crisis envolvió al país. Y cambió la arquitectura.
La extravagancia se ha evaporado. El dramatismo ha quedado fuera de lugar y la arquitectura se asienta con una nueva actitud ¿Cómo habían llegado hasta ahí? La reconstrucción japonesa tras la Segunda Guerra Mundial llevó al “milagro económico”, resultado de una acelerada industrialización del país. En 1969, el producto interior bruto creció a una media del 10% anual. La crisis del petróleo de los setenta redujo ese margen, pero Japón se mantuvo muy por encima de Estados Unidos y Europa en empleo y crecimiento incluso durante aquel bache. ¿El motivo? Las tecnologías informáticas. Esa nueva industria hizo que en 1988 el yen multiplicara su valor por dos con respecto al dólar. Por entonces, el acuerdo firmado en Nueva York en 1985 entre EE UU y Japón hizo prometer al primer ministro Nakasone que su país aumentaría el consumo doméstico. ¿Cómo se puede prometer algo así? Nakasone bajó los intereses. Los bancos ofrecieron dinero con facilidad. El consumo aumentó y en 1989 la tierra de las ciudades japonesas dobló su precio. La idea de aplicar altos impuestos al suelo, que se había practicado en Japón tras la Segunda Guerra Mundial para evitar la especulación, desapareció. En 1990, el economista norteamericano Barkley Rosser estimó que la suma del valor del suelo japonés era el 50% más caro que la suma del suelo en venta en el resto del mundo.
En esa situación, fue el suelo el que dictó las normas. Los bancos prestaban con la garantía del suelo. Se construía por el 10% de su valor. El 10% de los trabajadores nipones se dedicaba a la construcción. Todo tipo de arquitecturas encontraban un cliente. Cuanto más monumental y llamativo era el edificio más dinero parecía ofrecer el banco. Para construir el aeropuerto de Osaka en terreno ganado a la bahía de la ciudad se deshizo una montaña. La tierra se sujetó con cientos de soportes controlados por gatos hidráulicos monitorizados. Lo que no se ve bajo el aeropuerto de Renzo Piano es uno de los monumentos de ingeniería del milenio. Pero la montaña que desapareció para construirlo hirió la manera de pensar de muchos arquitectos. Entre otros, la de Tadao Ando, que, semienterrando sus edificios de hormigón, siempre había defendido una arquitectura que no dañe a la naturaleza ni el paisaje. Ando cree que sólo la naturaleza pueda salvar la arquitectura. De ahí su paso atrás y el soterramiento de sus construcciones monumentales o la reconversión en un jardín de parterres de hormigón que ideó en la ladera de la montaña desaparecida tras la construcción del aeropuerto de Osaka.
El precio del suelo se elevó tan alto al final de los ochenta que, finalmente, terminó por caer. Y con el suelo cayendo todo se desplomó: economía, arquitectura y hasta orden social. En 1993, el primer ministro Morihiro Hosokawa admitió la crisis. Se apagaron algunos fuegos. Se trataron los síntomas pero no la causa del desplome. Así que el precio de la tierra bajó de nuevo y, esta segunda vez, arrastró a bancos, empresas y arquitectos. Como resultado al desempleo se sumó una cifra decreciente de natalidad. Ciudades de crecimiento rápido, como Osaka, sufrieron doblemente el colapso. Quedaron congeladas. Muchos arquitectos empezaron a salir a trabajar al extranjero. Arata Isozaki, por ejemplo, construye la mayoría de sus proyectos fuera de su país. En lugares donde el peligroso juego del suelo todavía no ha precipitado un colapso.
En plena crisis, una nueva generación de arquitectos entendió que algo debía cambiar también en la arquitectura. La tecnología abrió una puerta. Toyo Ito, Kazuyo Sejima, Shigeru Ban o Ryue Nishizawa reconocieron que el nuevo estilo de vida giraba en torno a ella. Sin embargo, la desaparición física de muchos elementos (de discos a libros) casaba con la discreta tradición doméstica japonesa de recibir, y dormir, en un espacio casi vacío. Así, también la arquitectura apostó por la austeridad que, en términos constructivos, se tradujo por levedad.
La levedad sirvió para reinterpretar la tradición japonesa. Toyo Ito la ensayó en su propia vivienda, Silver Hut, donde se convirtió en nómada en su propia casa. Luego llevó la idea de lo etéreo al paroxismo cuando trató de borrar su edificio para la Mediateca de Sendai en el año 2001. “Sólo necesitamos cobijo temporal y una mínima intimidad. ¿Cuál es la esencia de la casa en un tiempo de ordenadores portátiles?”, preguntaba Ito. Una aventajadísima discípula suya dio un paso más en ese sentido. La legendaria levedad de Kazuyo Sejima proliferó en diminutas viviendas y comenzó a exportarse a diversos museos del mundo retando a los componentes arquitectónicos con nuevas dimensiones imposibles, extraplanas. Lo leve, lo llano, lo evanescente, se prestaba a muchas interpretaciones. Shigeru Ban recurrió a la idea de que el bambú aguanta más por flexible que por fuerte y con sus tubos de cartón dio cobijo a refugiados tras los terremotos de Kobe o Turquía. El japonés representó la arquitectura de su país en la Exposición Universal de Hannover y comenzó a innovar con nuevas maneras de habitar, más allá de los materiales de construcción que había revolucionado con el papel prensado. Hoy Ban culmina al norte de París el futuro Centro Pompidou de Metz.
Mientras las marcas extranjeras levantaban sus sedes con rascacielos-reclamo en Omotesando la tradición japonesa revivía también de la mano de arquitectos como Kengo Kuma, capaz de tratar fibra de vidrio, plástico, madera, piedra o bambú con idéntica exquisitez. También Kuma quería “borrar la arquitectura para que los edificios se fundieran con su contexto”. Así, de la no intervención en la naturaleza de Tadao Ando en los últimos años se ha pasado a la construcción de un nuevo paisaje arquitectónico. Si Ando había apuntado un camino semienterrando sus piezas de hormigón, que últimamente le ha llevado a soterrar su Museo de Arte Chicha en la isla de Naoshima, donde lleva décadas trabajando, Kengo Kuma pixela. Este otro arquitecto fragmenta en piezas pequeñas sus inmuebles para hacerlos desaparecer en el paisaje. Esa idea ha cuajado en proyectistas jóvenes y maduros. Incluso un Fumihiko Maki de setenta años, y con un Premio Pritzker, se apuntó al carro de la arquitectura topográfica empleando membranas ligeras y fluctuantes para la cubierta de su Gimnasio Metropolitano de Tokio o su Centro de Convenciones.
En las ciudades japonesas, el tamaño de los edificios, a veces ya imposiblemente estrechos, hoy se ha reducido. La extravagancia se ha evaporado. El dramatismo ha quedado fuera de lugar y la arquitectura se ha asentado con una nueva actitud. La sociedad para la que se construye ya no es industrial: es de la información. Y la información, y su uso, definen nuevos estilos de vida. Además de a todos esos factores, las nuevas viviendas responden a la desintegración de la familia tradicional y al reconocimiento del individuo como una nueva unidad familiar. También el consumo energético y sus efectos en el medio ambiente exigen respuestas. Y la población decreciente contrasta con el aumento en el número de ancianos. Hasta la educación está cambiando en Japón, donde, Botond Bognar, autor del libro Beyond the Bubble (Phaidon), asegura que se ha pasado de enseñar hechos a enseñar a relacionar y argumentar discursos. Lo ocurrido en la arquitectura, donde todo ha tenido que ver con todo, parece darles la razón.
Beyond the Bubble. Botond Bognar. Phaidon. 240 páginas.

New Deal Cultural Programs: Experiments in Cultural Democracy by Don Adams and Arlene Goldbard

Un New Deal cultural para superar la crisis

¿Es la cultura un sector como los demás?

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