Exposición censurada El Síndic de Greuges avala la censura de las fotos del Muvim
Cholbi considera que ‘Fragments d’un any 2009′ no guardaba “la adecuada proporción” entre partidos políticos
EFE/LEVANTE-EMV.COM, Martes 22 de junio de 2010
El Síndic de Greuges, José Cholbi, considera que la exposición fotográfica “Fragments d’un any 2009″ no guardaba “la adecuada proporción entre las diversas formaciones políticas” para conseguir “la necesaria neutralidad informativa que garantizara la formación de una opinión pública libre y no manipulada”.
Cholbi ha respondido así a la queja de la Unió de Periodistes Valencians por la censura ejercida en marzo por la Diputación de Valencia de diez de las 91 fotografías de la exposición que acogió durante unas horas el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM), que llevó a los organizadores a retirar la totalidad de la muestra.
En su respuesta, Cholbi explica que, una vez examinado “detenidamente” el informe y la documentación remitida por la Diputación, han comprobado que, de las ocho fotografías expuestas en la sección de política, seis se referían “a un determinado partido político” y las otras dos “a otro partido distinto”.
Por tanto, el equivalente al Defensor del Pueblo valenciano considera que “a nadie se le escapa” que la exposición fotográfica no guardaba la “adecuada proporción” entre los partidos que existen en la Comunitat para lograr “la necesaria neutralidad informativa”, y da por finalizado el expediente abierto por esta queja.
La Unió de Periodistes Valencians consideraba que la retirada de las fotografías vulneraba los derechos fundamentales a la libertad de expresión y a comunicar libremente información veraz por cualquier medio de difusión.
El Síndic cita al Tribunal Constitucional, para afirmar que la libertad de información consigue su nivel máximo cuando la ejercen los profesionales a través de los medios de comunicación, y alude al Supremo, que ha insistido en la necesidad de garantizar la opinión pública “libre de injerencias o manipulaciones políticas”.
Cholbi expone además que ha pasado un mes desde que se remitiera a la Unió el informe de la Diputación de Valencia para que en el plazo de quince días presentara alegaciones, y no consta que la asociación haya presentado ningún escrito que “desmiente, niegue o desvirtúe” el contenido del informe de la Corporación.
Ese informe, según refleja el escrito del Síndic, recogía que la dirección del MuVIM comunicó a la Unió el 5 de marzo que retirarían las fotos de la sección de Política y que la asociación mostró su desacuerdo y optó por retirar toda la muestra, y que en el pleno del 24 de marzo se rechazaron dos mociones de la oposición sobre la retirada.
La Unió de Periodistes Valencians ha lamentado en un comunicado que Cholbi no entre a “valorar la legalidad” de la censura ejercida, sino que la “justifica directamente” con “opiniones personales, sin aportar fundamentos jurídicos”, con un argumento “nunca visto” en el ámbito de la libertad de expresión y basándose en datos “erróneos” sobre el número y contenido de las fotografías.
La Unió recuerda que Cholbi fue durante muchos años militante y diputado del PP, “al que pertenecen los dirigentes responsables de la censura”, y opina que en su nueva responsabilidad cabe exigirle “respuestas motivadas a las peticiones de los ciudadanos y no opiniones políticas propias de su anterior etapa”.responsabilidad cabe exigirle “respuestas motivadas a las peticiones de los ciudadanos y no opiniones políticas propias de su anterior etapa”.
País Valencià, país de censura
No cal ser d’esquerres, ni nacionalista, ni tan sols anti-PP per adonar-se que, en un any que un president autonòmic s’ha vist mesclat en un cas que el durà als tribunals, incloure nou fotografies relatives a Gürtel dins d’un inventari de gairebé noranta imatges és, com a mínim, ajustat
La decisió de Cholbi no sorprén atés que, després de la dimissió de Romà de la Calle, el PP ja va donar pistes al voltant de com seria a partir d’ara el seu control sobre una de les institucions que encara no tenía “atada y bien atada”. El MuVIM, dirigit fins ara per una persona independent i no submissa a l’ideari del partit, va passar a estar sota el control d’un tal Javier Varela, un personatge completament alié al món de la cultura i el mèrit del qual és ser regidor del PP. És a dir, ser un home de confiança; un d’aquells soldats ideològics que, com a principi ètic i moral bàsic, tenen un carnet amb la gavina i prou.
Cholbi, sense enrojolar-se en cap moment, no ha dubtat en donar capacitat els polítics -el del seu partit, s’entén- per censurar una exposició, amb arguments tan absurdes com que la proporció de fotografies no era l’adequada per a representar els esdeveniments informatius de tot un any. No cal ser d’esquerres, ni nacionalista, ni tan sols anti-PP per adonar-se que, en un any que un president autonòmic s’ha vist mesclat en un cas que el durà als tribunals, incloure nou fotografies relatives a Gürtel dins d’un inventari de gairebé noranta imatges és, com a mínim, ajustat. La cosa es quedava curta, m’atreviria a dir, tot i que em sembla bé que la Unió de Periodistes fóra cautelosa, per allò que la dona del Cèsar no només ha de ser honrada sinó, a més a més, semblar-ho. En canvi, els nostres cèsars locals, els que comparteixen grans àpats amb els “amiguitos del alma”, accepten regals de personatges poc recomanables, censuren exposicions i guanyen tots els Nadals grans quantitats de diners en la loteria, porten tant de temps manant que ja no tenen ni vergonya i fan i desfan sense preocupar-se de la imatge pública que ofereixen. Total, ja vindran els mitjans de comunicació llepaculs a netejar la seua imatge a colp de llengua i de reverència servil.
La solució, és clar, només passa per llevar esta gent dels llocs de poder que ocupen des de fa quasi dues dècades. El votant mitjà ja té clar que els actuals governants tenen massa cadàvers amagats perquè la pudor a mort i a podrit sura més enllà dels armaris on els han intentat amagar tots plegats. Això sí, si no hi ha una alternativa millor, no ens els traurem del damunt. Que no se’ns oblide o continuarem fent-nos creus perquè aquesta gent seguirà manant, com ja vaig dir una volta, com qui ha guanyat una guerra civil.
Antoni Rubio, L’informatiu, 23 juny 2010
La decisió de l’actual síndic de Greuges del País Valencià, José Cholbi, d’avalar la censura de l’exposició de fotografies de la Unió de Periodistes al MuVIM no és cap sorpresa. El senyor Cholbi, militant i ex diputat del PP, amb una tasca activa en la política des de l’època franquista, present en aquelles converses compromeses d’Eduardo Zaplana que van sortir a la llum amb l’anomenat cas Naseiro, no ha fet més que ser la veu de l’amo i legitimar l’actuació antidemocràtica, caciquil i barroera del president de la Diputació de València, Alfonso Rus, i del seu diputat de Cultura, Salvador Enguix. Per uns dies, Cholbi s’ha oblidat del seu actual càrrec -és a dir, síndic de Greuges de tots els valencians, també els qui no combreguen amb el seu pensament- i s’ha tornat a posar el vestit (regalat o no) de diputat del PP per justificar allò que no té cap justificació: l’atac contra la llibertat d’expressió.
País Valencià, país de censura
La neutralidad del Síndic
el país, JOSEP TORRENT 27/06/2010
La decisión del Síndic de Greuges avalando la censura de una parte de la exposición L’any de la tempesta, organizada por la Unió de Periodistes Valencians y que se mostraba en las instalaciones del Muvim, seguro que no ha causado gran sorpresa entre los conocedores de la trayectoria política del titular de la Sindicatura. Hay que decir, sin embargo, que José Cholbi ha venido desempeñando el cargo para el que fue elegido con los votos del PP y del PSPV con la habilidad de quien durante muchos años ha sorteado huracanes y atravesado desiertos sin más equipaje que el de saber estar en el momento preciso con la persona adecuada, que no es cosa fácil. Sobre todo cuando se acierta siempre en la elección, como prueba su dilatado historial público. Esta camaleónica capacidad para adaptarse al medio ambiente y salir siempre con bien, la había venido aplicando al desempeño de su labor en la Sindicatura de Greuges. Sus resoluciones nunca fueron estridentes, no eran obsequiosas con el poder, pero tampoco quitaba la razón a quienes le transmitían sus quejas. Más que un defensor de los intereses de los ciudadanos frente a los abusos de los gobernantes, Cholbi ejerce como un buzón que amablemente recoge las protestas que, paternalmente, tramita. Hasta que le ha tocado definirse.
Los populares, como vienen haciendo con todas aquellas noticias que se refieren al caso Gürtel, reaccionaron de forma virulenta y desproporcionada ante una muestra en la que seis fotografías les devolvían la imagen de un partido y un Consell salpicado por la corrupción. Y decidieron censurarlas. Lo que no se ve, no existe. Craso error. Su torpeza no hizo más que amplificar aquello que querían ocultar, de tal modo que no solo las imágenes fueron vistas por decenas de miles de personas a través de Internet, sino que el PP quedó también retratado como un partido autoritario, de muy escasas convicciones democráticas.
Los dirigentes de la Unió de Periodistas, ante tamaña tropelía, pidieron el amparo del Síndic de Greuges. Y éste decidió avalar la censura con un argumento de lo más pedestre: “Hemos comprobado”, decía en su respuesta, “que de las ocho fotografías expuestas, un total de seis se refieren a un determinado partido político y las otras dos a otro partido. En consecuencia, a nadie se le escapa que la exposición fotográfica no guardaba la adecuada proporción entre las diversas formaciones políticas existentes en la Comunidad Valenciana para conseguir la necesaria neutralidad informativa que garantizase la formación de una opinión pública libre y no manipulada”. Si no fuera porque uno no cree en la neutralidad, el párrafo anterior podría trasladarlo todos los días, y no una sino varias veces, a la televisión pública valenciana, a ver si así Cholbi lograba no ya que fueran neutrales, que no es el caso, sino que dejaran de ser sectarios.
¿Qué es eso de la neutralidad? Los periodistas no somos neutrales. No conozco a ninguno que lo sea. Son (somos) más o menos honestos con nosotros mismos y con nuestros lectores, oyentes o televidentes; pero no somos neutrales. La hipocresía de la neutralidad es la burda excusa en la que se envuelven los censores para justificar sus decisiones o quienes teniendo opinión la ocultan cobardemente para no comprometerse. José Cholbi sabe mucho de censura. No en vano ejerció de Jefe de División e Inspección de los estudios de TVE y fue responsable de programación en su momento. Dicho de manera que se entienda: comisario político y censor de los contenidos de la que en su época era la mejor televisión de España porque no había otra. Esta es la sarcástica paradoja de nuestro Síndic de Greuges, la de un censor que defiende la neutralidad informativa. Una propiedad que ignora. La neutralidad no existe. Se puede estar a favor o en contra de la censura; pero no permanecer neutral para justificarla. Cholbi tampoco es neutral: Está a favor de la censura.
Last but not least. El PSPV se haría un favor con su silencio. Votó al actual Síndic y conocía de sobra su biografía. Así que no tiene autoridad moral para pedirle que haga o deje de hacer maletas.
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