Arteleku, la evolución permanente
El centro de arte contemporáneo asume el reto de ahondar en la cultura audiovisual. Tiene un presupuesto de 880.000 euros y desde 1986 han pasado por él los artistas vascos más relevantes
14.06.10 – 02:40 -
TERESA FLAÑO | SAN SEBASTIÁN.
El centro de arte y cultura contemporáneo Arteleku, dependiente de la dirección de Cultura de la Diputación Foral de Gipuzkoa, se presenta como un lugar de apoyo a la creación y producción desde la perspectiva de generar e impulsar toda clase de propuestas que permitan una proyección externa y, a su vez, se adscriban a un modo social, público y comunitario en su entorno.
Ésa es la definición oficial. Más cercana es la que ofrece el artista Iñaki Gracenea. «Entré el 2 de noviembre del 97 y salí el 25 de febrero de 2000 y me dio la posibilidad de encaminarme. Al acabar la carrera no sabes muy bien qué hacer. Arteleku te permite, sin ser profesional, llevar una vida de artista. Ofrece unas posibilidades y unas enseñanzas, a través de talleres y material, que la docencia reglada no da», destaca el artista hondarribitarra que durante dos años y medio ocupó uno de los espacios que se ceden para desarrollar un proyecto.
Arteleku surgió en 1986 y su historia ha corrido paralela a la palabra obras. Las primeras fueron cuando se levantó el edificio, entonces era un espacio volcado a la artes más clásicas, es decir pintura y escultura. La remodelación de 2001 corrió paralela a un nuevo giro hacia la tecnología y el director de entonces, Santi Eraso, encauzó gran parte del debate propio de un centro artístico a aspectos más intangibles, con la informática o internet como soportes.
Las aparición de Tabakalera hizo temer a algunos que Arteleku desapareciera. Desde las instituciones se entendió lo contrario, que la experiencia del centro de Martutene tenía que servir de base para uno de los pilares básicos del proyecto, la creación audiovisual en todas sus variantes. Y otra vez las obras, o en este caso su paralización, hacen que se dé una nueva vuelta de tuerca a su historia. Al quedar el proyecto de Tabakalera en suspenso -«la parte arquitectónica, que no la de contenidos», especificaba el pasado miércoles la diputada foral de Cultura María Jesús Aranburu-, se le ha encomendado que mantenga la línea de trabajo y seguir investigando.
Dotado con un presupuesto de 880.000 euros, Arteleku cuenta desde hace dos años con un laboratorio de arte, ciencia y tecnología que se creó siguiendo el espíritu originario del centro de pensamiento y análisis, pero al mismo tiempo orientado a cubrir los objetivos del proyecto de Atotxa. Este año, como a muchos territorios de la cultura, la crisis le ha hecho frenar un poco su actividad, aunque como señala Haritz Solupe, director general de Difusión y Promoción Cultural de la Diputación Foral, «la apuesta sigue adelante».
Pero éste no es el único cambio relevante que ha tenido el centro cultural en su historia más reciente porque también en los dos últimos años se ha estructurado su organización. Hasta 2008 era una unidad y a partir de esa fecha se ha transformado en un servicio. Puede parecer algo anecdótico, pero para la proyección de Arteleku es fundamental porque la reforma interna sirve para abrir, en cierta medida, sus puertas. La intención es que las actividades que se realizan allí tengan continuidad fuera y sean accesibles al público. El nuevo servicio se llama Artes Visuales-Arteleku y su principal objetivo es que toda actividad o idea se desarrolle en toda su amplitud, que no se centre sólo en el área creativa, de debate o formación. Se busca que tenga un recorrido más completo y que se acerque al público. Desde Diputación entendían que el área de exhibición y creación trabajaran conjuntamente. Es decir, que temas tratados en los talleres y laboratorios tengan un reflejo en las exposiciones del Koldo Mitxelena.
A pesar de los cambios, Arteleku sigue manteniendo servicios que lleva prestando desde hace casi veinticinco años. Hay que tener presente que gracias a ellos han surgido nombres como Manu Muniategiandikoetxea, J.R. Amondarain, Maider López, Itziar Okariz, Aitor Ruiz de Eguino, Ibon Aranbarri, Azucena Vieites, Jon Mikel Euba, Iñaki Garmendia, Judas Arrieta, Mikel Cristti, Faustino Aranzabal… La cesión de espacios para desarrollar sus proyectos fue fundamental. En esa situación se encuentra ahora el donostiarra Ibón Mainar. Este artista explica que «envié un dossier con la idea que tenía en mente y me llamaron. En principio es para seis meses, pero si el trabajo se alarga te renuevan sin problemas. Es una oportunidad muy buena porque además del espacio tienes aparatos que resultan muy caros, como ordenadores o cámaras de vídeo, y un centro de documentación excepcional. También te permite evolucionar más rápido porque no estás solo, te arropan otros creadores».
Los talleres y laboratorios son otro de los pilares del centro. Izibene Oñederra organizó la semana pasada unos encuentros dedicados al cine raro. Su vinculación con el centro comenzó al participar en un taller de animación impartido por Isabel Herguera. Después fue una de las realizadoras del filme ‘Berbaoc’. «Así me quedé. En 2008 me dieron un txoko para hacer un proyecto también de animación», explica. También destaca que «Arteleku me ha dado una infraestructura y, sobre todo, la posibilidad de poder hacer lo que me gusta. He vivido momentos muy importantes como un taller del año pasado muy libre. Además me ha permitido conocer otros campos de la creación».
vía Arteleku, la evolución permanente. diariovasco.com.
Haritz Solupe, Director general de promoción y difusión cultural
Arteleku se encuentra en los inicios de una nueva etapa en la que asume desarrollar los contenidos de creación audiovisual que se contemplan en el proyecto de Tabakalera. También se ha embarcado en una reorganizar su estructura.
- ¿Cómo afecta la paralización del inicio de las obras de Tabakalera a Arteleku?
- Arteleku va a mantener su actividad, incrementada desde 2008, especialmente a través de la nueva línea de trabajo de ciencia y tecnología, aunque se ha retraído un poco por la crisis, porque de donde no hay no se puede sacar. Además, sólo se han paralizado las obras de Tabakalera, su corazón, el centro de creación de cultura contemporánea especializado en lo audiovisual se va a poner en marcha. Supone un reto importante porque la palabra audiovisual incluye muchas cosas: imagen, animación, guión, gráficos, informática… prácticas que se realizan en Arteleku aunque no estén dirigidas a lo que podríamos llamar un mercado comercial o al público en general. Simplemente es experimentar, puede que de una forma básica. Con Tabakalera lo que vamos a hacer es que esa base se pueda aplicar a aspectos más concretos.
- ¿En algún momento de este proceso, y con el proyecto de Tabakalera como un espacio centrado en la investigación audiovisual, Arteleku se ha tenido que replantear sus objetivos?
- Desde el principio del proyecto se concibió que Arteleku era el punto de partida del área de creación de Tabakalera. Lo que se hace es reorganizar los servicios y potenciarlos. Arteleku es algo más que el centro, es un gran contenedor de arte en todos sus aspectos, siempre que estén relacionados con la creación, como la danza.
- ¿En qué ha consistido esa reorganización?
- Ha pasado de ser un unidad a un servicio. Ahora las actividades tienen más recorrido. Hemos unificado la plataforma para impulsar la creación con el área de la exhibición del arte contemporáneo del Koldo Mitxelena. Así ha surgido Artes Visuales-Arteleku donde las ideas se desarrollan en toda su amplitud. Queremos que esté más unido a la sociedad. Su programación tiene los siguientes apartados: prácticas conceptuales y performativas, prácticas audiovisuales, prácticas fotográficas, prácticas sociales, arte, ciencia y tecnología, y talleres de gráfica.
- ¿Un ejemplo práctico de cómo va a percibir el público las modificaciones?
- La exposición actual del Koldo Mitxelena sobre el ‘land art’ o la siguiente sobre la violencia de género. En ambos casos tienen sus talleres, conferencias o proyecciones relacionadas con las muestras.
- ¿La nueva estructura no hace a Arteleku más dependiente de las instituciones?
- No. Es un centro institucional, pero la institución, es decir la Diputación, no actúa sobre el propio centro. Sigue manteniendo su singularidad, sus redes y su capacidad. Ahora tiene el plus de que ha añadido un nuevo trabajo relacionado con el área de las exposiciones, buscando el máximo rendimiento a cada temática. Hemos intentado dar una coherencia interna a toda la estructura, manteniendo la idea de que las cosas suceden porque suceden.
-Una de las características del centro desde su creación ha sido el debate crítico.
-Seguimos estando para dar cabida a la creatividad, al artista que quiera desarrollar y un discurso crítico o lo que sea.
-En el momento de su creación Arteleku se convirtió en un referente tanto nacional como europeo por su forma. ¿Sigue siéndolo en la actualidad?
-Sigue siendo conocido en las redes europeas, es innegable. La revista ‘Zehar’ tiene mucho prestigio. Tenemos un presupuesto digno, pero humilde y continuamos teniendo presencia en este mundo tan competitivo.
vía «El centro va a seguir manteniendo su singularidad». diariovasco.com.
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